martes, 21 de septiembre de 2010

Creemos en iniciativa privada, dice candidata brasileña Rousseff

BRASILIA (Reuters) - La candidata oficialista y favorita para las elecciones presidenciales de Brasil, Dilma Rousseff, dijo el martes que apoya la iniciativa privada, pero que el Estado debe proveer de condiciones de inversión apropiadas.


Rousseff, abanderada del oficialista Partido de los Trabajadores (PT) y ex jefa de Gabinete del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, lidera los sondeos de intención de voto por un amplio margen y parece encaminada a ganar holgadamente las elecciones del 3 de octubre.

Rousseff propone continuar con la política macroeconómica actual, mayormente amistosa al mercado, pero también apunta a aumentar el rol de las empresas estatales en industrias clave como la de energía.

Algunos inversores temen que una mayor participación del Estado pueda marginar al sector privado y deteriorar el gasto público.

"Creemos en la fuerza de la iniciativa privada en Brasil", dijo Rousseff a la red de televisión TV Globo.

"Pero no creemos que el Estado no necesite estar presente para crear condiciones de inversión", sostuvo la candidata, citando la importancia del estatal Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES) en el otorgamiento de crédito a largo plazo y bajo costo para financiar el crecimiento económico.

La reformulación de una poco manejable estructura impositiva citada por empresarios como un obstáculo mayor para los negocios será una prioridad en su Gobierno, sostuvo Rousseff.

"Voy a hacer una reforma tributaria. Tendré que hacerla una prioridad", declaró.

La protegida de Lula manifestó que favorece recortes tributarios sobre impuestos a la renta y la inversión y niveles impositivos igualitarios entre los estados del país.

El gasto gubernamental ha subido con fuerza antes de las elecciones, lo que ha aumentado las preocupaciones de los inversores.

En los 12 meses hasta julio, el superávit presupuestario primario fue equivalente a un 2 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), menos que la meta del 3,3 por ciento.

Sin embargo, Rousseff dijo que no existe la necesidad inmediata de reformas amplias en el sistema previsional del país, que es responsable por una buena parte de los gastos del Gobierno.

La abanderada oficialista, de 62 años, ha ampliado su ventaja en los sondeos de opinión sobre su principal rival, el ex gobernador del estado de Sao Paulo José Serra, pese a una intensa cobertura de los medios a escándalos de ética que supuestamente involucran a su partido y a ex asesores de la candidata.

La semana pasada, la jefa de Gabinete de Lula y ex asesora de Rousseff, Erenice Guerra, renunció al cargo tras acusaciones de que su hijo gestionó contratos de obras públicas a cambio de sobornos.

Rousseff negó cualquier mala acción de su parte y dijo que no podía ser responsabilizada por acciones de miembros de su familia o subordinados.

"Nunca acepté designaciones de amigos o familia (...) No los prejuzgaré, eso debe ser investigado", afirmó.

(Reporte de Raymond Colitt. Editado en español por Luis Azuaje)

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